Dirigida por Jean-Marc Vallée y protagonizada por Matthew Mcanuganiguei, esta peli es de esas que te dejan seco por dentro, en el buen sentido. Está basada en una historia real, la de Ron Woodroof, un vaquero texano que en los años 80 recibe un mazazo: le diagnostican VIH y le dan 30 días de vida. Pero Ron no es de los que se tiran a morir así como así. Lo que empieza como una lucha personal se convierte en un desafío contra el sistema médico y farmacéutico de Estados Unidos.
Como los tratamientos oficiales no le convencen (ni funcionan del todo), se pone a buscar medicinas alternativas fuera del país. Y ahí nace el “Dallas Buyers Club”, un sistema casi ilegal para repartir esos medicamentos entre otros pacientes, a cambio de una cuota. Vamos, que el tipo se buscó la vida, y de paso ayudó a otros miles que estaban igual o peor.
Lo que más brilla de la peli son las actuaciones. McConaughey se deja la piel, literalmente: adelgazó una barbaridad y le puso una intensidad brutal al personaje. El tipo se transforma por completo, tanto que te olvidas de que estás viendo a un actor. Jared Leto, por su parte, se luce como Rayon, una mujer trans con VIH, sensible y valiente. La química entre ambos es rara, pero funciona. Se odian, se cuidan, se necesitan.
Y aunque el tema es duro, la peli no es solo drama. Tiene momentos de rabia, de ironía, incluso de humor negro. No va de héroes perfectos, va de gente real: contradictoria, a veces egoísta, pero también con un fondo de humanidad que se te queda clavado.
A nivel técnico no hay florituras ni efectos espectaculares. Todo está contado sin adornos, casi como si te lo estuviera narrando un colega que vivió aquello. Esa crudeza le sienta genial, porque el mensaje es lo importante: la lucha de uno solo contra el sistema, y cómo la vida vale la pena hasta el último segundo.
Curiosidades: El presupuesto de la película era tan bajo que el presupuesto de maquillaje era solo $250. Los maquilladores pudieron trabajar con esa cantidad, y la película ganó el Oscar al Mejor Maquillaje y Peinado.
En el transcurso de sus veinte años en circulación, el guión fue rechazado más de cien veces.
La película tardó solo veinticinco días en filmarse.
Ron Woodroof: Déjenme darles un pequeño destello de noticias. No hay nada por ahí que pueda matar al maldito Ron Woodroof en 30 días.
