Pues mira, esta es una de esas pelis que parece un western típico, pero en realidad tiene algo mucho más oscuro detrás. Un forastero (interpretado por Clint Eastwood) llega a un pueblo del oeste llamado Lago. Nadie sabe quién es, ni de dónde viene, ni por qué tiene esa mirada de “no me toques los cojones”. Pero claro, el pueblo está cagado, porque unos forajidos que salieron de la cárcel vienen de camino a vengarse, y necesitan a alguien que les salve el culo. Así que le piden ayuda al desconocido.
Y aquí viene lo turbio: el tipo acepta… pero no porque sea un héroe, sino porque tiene una cuenta pendiente con el pueblo. A medida que avanza la historia, te das cuenta de que todos esconden algo. Y que ese forastero, más que un salvador, parece una especie de fantasma, o castigo divino. Viene a ajustar cuentas. Y lo hace sin piedad.
La peli es lenta, sí, como muchas del oeste, pero va cargada de tensión. Clint Eastwood aquí no habla mucho, pero su mirada lo dice todo: está cabreado, y con razón. El pueblo está podrido, lleno de cobardes, y él lo sabe. No va a perdonar a nadie.
¿Qué tiene de especial?
Es un western, sí, pero con un tono casi fantasmagórico. Tiene un aire de justicia sobrenatural, como si el protagonista fuera más un espíritu vengador que un hombre normal. Y eso le da una profundidad muy diferente a lo típico del género. Además, todo el mundo tiene algo que esconder, y el castigo llega de forma brutal.
¿Fácil de ver?
Tiene su ritmo pausado, muy de los 70, pero si entras en su atmósfera, engancha. No hay tiroteos constantes, pero sí mucha tensión y una violencia seca, directa. Hay que verla con calma, con ganas de meterse en ese mundo polvoriento y jodido.
¿Recomendada?
Si te gusta el western con un toque psicológico, crudo y con un protagonista que parece salido del mismo infierno, sí, sin dudarlo. No es para ver con prisas ni esperando acción constante, pero si te va lo inquietante, esta te deja dándole vueltas un buen rato.
Imágenes
Curiosidades
Universal Pictures quería que esta película se rodara en el estudio. En cambio, Clint Eastwood hizo construir un pueblo entero en el desierto cerca del lago Mono en las Sierras de California. Muchos de los edificios eran completos y tridimensionales, por lo que los interiores se podían fotografiar in situ.
Poco después del estreno de esta película, Clint Eastwood escribió a John Wayne, sugiriendo que hagan un western juntos. Wayne envió una carta enojada en respuesta, en la que denunciaba esta película por su violencia y su representación revisionista del Viejo Oeste. Eastwood no se molestó en responder a sus críticas y, en consecuencia, no trabajaron juntos.
Una de las lápidas del cementerio lleva el nombre "Sergio Leone" como homenaje.
La escena cuando Clint Eastwood enciende una barra de dinamita con su cigarro es un homenaje a sus spaghetti westerns del director Sergio Leone donde prende fuego a dinamita y cañones con su cigarro o cigarrillo. Otro homenaje a su trilogía El hombre sin nombre es cuando le dispara sombreros a la cabeza a la gente.
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